MANDIBULES

Año: 2020
Duración: 77 min.
País: Francia 
Dirección: Quentin Dupieux
Guion: Quentin Dupieux
Reparto: Grégoire Ludig, David Marsais, Adèle Exarchopoulos, India Hair, Roméo Elvis, Dave Chapman, Anaïs Demoustier, Coralie Russier, Bruno Lochet, Raphaël Quenard

 

Desde que en 2.010 nos sorprendiera con “la del neumático asesino”, Quentin Dupieux se ha convertido en un habitual del Festival de Sitges donde se ha creado una legión de incondicionales a su estilo único y particular, comedias surrealistas con personajes y situaciones tan absurdas como delirantes. Como no podía ser de otra manera, su nuevo trabajo también ha llegado a Sitges, con mensaje en video del propio director a los espectadores incluido.
Dos amigos bastante simplones, sin oficio ni beneficio, se les encarga ir a buscar una maleta y llevarla a un sitio. Para ello roban un coche, y de camino escuchan un ruido en el maletero, que resulta ser una mosca gigante. Esto hace cambiar sus planes, y planean adiestrar la mosca para enviarla a buscar todo lo que necesiten (dinero de un banco, cómica,,,) y así hacerse ricos. “Sería como tener un dron, pero mejor, no usa pilas” afirman. Esto les llevara a vivir una serie de aventuras en las que se encontraran una serie de personajes tan “particuares” como ellos.

La formula de Dupieux parece sencilla, punto de partida absurdo a la que se le va añadiendo personajes y situaciones cada vez mas surrealistas, lleno de gags y diálogos delirantes. Pero esta formula tan particular requiere que el espectador conecte, si lo hace se lo pasara en grande, sino le parecerá una sublime gilipollez, y por suerte soy de los primeros, y he podido reír a carcajadas con alguno de los momentos. En esta ocasión, tenemos a un dúo de perdedores que ante un hecho delirante, creen tener una brillante idea, a la que se añaden personajes de lo más variopinto; un hombre que vive en una autocaravana, una bicicleta de unicornio , un grupo de pijos, una chica que habla gritando por una lesión y alguno más. Humor que parece simplón, humor escatológico, gags visuales, Quentin utiliza varios recursos humorísticos, y con todos me ha hecho reír. Mención especial tiene el aspecto de la particular mascota, que hace tener ganas de tener una. Película muy corta, que no da tiempo a caer en la repetición ni rutina, que funciona muy bien salpicado de ideas brillantes a lo largo de toda la película, pero especialmente sus últimos minutos son demenciales, con una última imagen que provoca que acabes con una sonrisa (o carcajada).

Dupieux lo ha vuelto a conseguir, una película muy divertida, original y diferente. Toro!!

 

 

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