REGRESO A SILENT HILL

Título original: Return to Silent Hill
Año: 2026
Duración: 106 min.
País: Francia 
Dirección: Christophe Gans
Guion: Christophe Gans, 
Reparto: Jeremy Irvine, Hannah Emily Anderson, Robert Strange, Evie Templeton, Pearse Egan, Eve Macklin, Emily Carding, Martine Richards,

El detective John Verney (Martin Kemp) se encuentra tras la pista de un asesino serial que está causando estragos en el este de Londres al replicar los asesinatos de Jack el Destripador en 1888 y de los antiguos médicos de la peste.

Uno ya sabe qué esperar con las producciones de bajo presupuesto del cine de terror inglés y por eso suelo tener las expectativas más bajas posibles para no terminar arrancándome los ojos durante el visionado. Esta suele ser una estrategia que normalmente da buenos resultados dado que así la decepción no es tan grande; sin embargo, esto no quiere decir que vuelva más tolerables los terribles minutos que te hacen pasar, y ese es el caso con Doctor Plague.

Y es que lo traído por Fortune no es que no sepa lo que quiere contar, sino que simplemente no sabe cómo hacerlo al jamás abrazar por completo su lado slasher ni tampoco explotar el lado detectivesco de la historia para que el misterio detrás del asesino al menos resulte intrigante. Esto tiene como consecuencia una película que desde muy temprano se siente sin rumbo por la pobre exposición de su mayor atractivo (el asesino), quien realmente tiene poco peso en lo que ocurre mientras todo se enfoca en un protagonista sin carisma cuyos problemas laborales y familiares van convirtiendo las acciones en un carrusel de aburrimiento brutal del que jamás pueden salir.

Esta situación lleva a que durante la segunda mitad del filme el ritmo sea pesado y además no se tenga claridad alguna sobre las motivaciones detrás de los asesinatos, lo cual provoca que la labor del detective no tenga mucho sentido. Esto obliga a repetir lo mismo en varias ocasiones para poder perder tiempo hasta que ocurran un par de situaciones significativas que, en teoría, deberían añadir tensión a los sucesos y esclarecer el misterio; pero nada de lo presentado funciona de manera efectiva para lograr eso. De hecho, la revelación principal resulta tan forzada que básicamente vuelve imposible tomarse en serio lo que resta por ver.

Nos deja así una parte final en la que se trata de unir todo de la manera más coherente posible para construir un encuentro que contenga algo de emocionalidad. Y aunque se aplaude que por lo menos se atreven a no irse por el camino convencional, lo cierto es que para este punto ya nada importa y el shock del cierre no representa ninguna clase de mejora que salve el desastre.

Las actuaciones son realmente malas, con un Martin Kemp que no tiene ningún tipo de carisma como el detective protagonista y un grupo de secundarios que compite para ver quién lo hace peor. Mientras tanto, en producción tampoco hay muchas cosas que destacar: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte no destaca, la banda sonora (score) es genérica, el trabajo de sonido es bastante malo, los efectos están pasables y la labor de maquillaje es ínfima.

Una decepción, nada recomendable, aunque que no conozca el jeugo quiza sea un hancicap.

 

Deja un comentario